Necesitamos agremiarnos

Vemos con tristeza cómo nuestro tejido social se deteriora cada vez más, peor aún, parece que en los últimos tiempos nos hemos empeñado en buscar más problemas que soluciones, nos llenamos la boca diciendo que la pandemia nos obligó a reinventarnos, pero en qué? Del diccionario “reinventar la rueda es una expresión que se utiliza para describir aquellas situaciones, en las que el esfuerzo para solucionar un problema, aparentemente nuevo es redundante y carente de sentido, puesto que la solución ya existe, pero se desconoce o se niega”.
Transformar:
*Hacer que algo o alguien cambie de forma o de aspecto.
*Hacer que algo cambie o sea distinto, pero sin alterar totalmente todas sus características esenciales.”

En mi opinión, lo que necesitamos y cada vez lo veo más lejos es una verdadera transformación como sociedad, como seres humanos, la reinvención es mejorar

algo que ya existía, es mejorar algo que ya funciona; la transformación es un verdadero cambio de adentro hacia afuera, no podemos pretender que los otros cambien, si tu no cambias primero, nunca podrás dar de lo que no tienes, si tu esencia es criticar, juzgar, señalar, exigir, manipular, eso será lo que salga de ti, pero si tu esencia es contribuir para que otros crezcan, es servir realmente a los demás, es dar sin pedir nada a cambio, seguramente eso será lo que emane de tu interior y mejor aun lo que recibes a cambio.

En los últimos años, todos los interesados en la actividad de la propiedad horizontal, que ha venido creciendo a pasos agigantados, viene buscando una mayor visibilidad, dignificación, capacitación y tener un ente de control, buscando que se reconozca su oficio como una actividad profesional-porque a pesar de que cada vez se les exige más que aun profesional con todo y doctorado-, pero no tienen problema en decirle que no es profesional y que por lo tanto es un “simple administrador”, olvidando que no solo es el administrador, también es el representante legal y en la ley 675/2001 dice claramente, que el gobierno nacional deberá reglamentar o estipular los medios para que este servidor certifique su idoneidad.

Es así como los administradores en Colombia, debemos entender de una vez que si no logramos agremiarnos y trabajar unidos con una misma visión y con directrices claras, seguiremos expuestos a que unos pequeños grupos que nunca han administrado, dicten las leyes y normas para seguir ejerciendo este oficio.

Si nos unimos podemos tener un poco más de incidencia ante los entes gubernamentales, basta ya de individualismos, orgullos y egos, si es una actividad que seguirá creciendo y que tarde o temprano tendrán que aceptar que debe ser una profesión, empecemos por unificar criterios y marcar el derrotero que nos lleve a esa instancia.

Son muchas las personas, que en Colombia han dedicado buena parte de su vida, a servirle a una comunidad, porque si vemos este oficio con detenimiento se trata de eso, deservir a una comunidad; el día que entendamos esto, dejaremos de creer que la única tarea importante es cobrar unas cuotas de administración, hacer unos pagos y la ejecución, conservación, y representación, es mucho más que eso, es velar por el bienestar de toda una comunidad, por el patrimonio de los copropietarios y para eso, es necesario que se den las herramientas, no solo intelectuales, sino jurídicas que le permitan ejercer con excelencia su labor. No es suficiente con los conocimientos de unos pocos, que diligentemente se han preparado para hablar del tema, es necesario que tanto administradores, que lo han sufrido, lo han vivido y lo han experimentado, como legisladores que han estudiado, se sienten y establezcan una hoja de ruta, que piensen en el bien común antes que en el beneficio de unos pocos, que generen los cambios necesarios, para dejarle el camino despejado a las nuevas generaciones que vienen esperanzados en dirigir un mundo más justo y equitativo y sobre todo, con menos violencia que este que vivimos hoy.

Solo así lograremos construir tejido social y llegaremos a tener copropiedades que puedan vivir en paz y en armonía, no se trata de trasladarle toda la carga del conflicto a una sola persona o un pequeño grupo, no olvidemos que también hay consejeros que lo hacen muy bien y otros no tanto, pero en ultimas, si los mismos propietarios no se preocupan por conocer las normas, por ayudar a construir comunidad y cuidar su propio patrimonio, quién más lo hará?.

El problema de la propiedad horizontal, no son los administradores, ni los consejeros, ni los propietarios, ni los residentes, somos todos, es que los seres humanos cada día somos menos tolerantes, menos compasivos, menos personas, nos estamos volviendo a una época salvaje donde solo sobrevive el más vivo o el más agresivo.

Cuando más recursos tenemos, menos rendimos, cuando más oportunidades hay, menos las aprovechamos, reina el egoísmo, el afán de protagonismo, el yoismo y un afán de hacer quedar mal al otro. Para mi es más fácil construir que destruir, servir que ser servido, ayudar que ser ayudado si otro no cambia, cambia tú, si otro no agradece, agradece tú, si aquel no valora, valora tú, no dejes que el mundo continúe en decadencia, somos un sector de la economía grande y si unimos fuerzas podemos llegar a tener poder, pero que ese poder sirva para construir comunidades más tranquilas, familias en armonía, barrios solidarios, ciudades amigables, ciudades para la gente y no ciudades frías para vehículos, ciudades donde al final nadie quiere habitarlas, porque se volvieron tan impersonales que ya no son hogares, son solo estaciones donde trabajan marionetas.

Los administradores de propiedad horizontal tenemos una gran tarea en nuestras manos: volver a formar y cuidar familias sanas, funcionales, que son el núcleo de una sociedad, de ahí el término que empieza a tomar fuerza, sea un gerente de comunidades, busque usar la tecnología para hacer lo rutinario y que le quede tiempo para cuidar a su comunidad. También usted administrador, involúcrese en los temas que le competen, como la legislación sobre su gestión, el control de sus funciones, dejemos la indiferencia, de lo contrario, no tendremos derecho a quejarnos cuando otros decidan por nosotros.

Si las demás profesiones como contadores, abogados, médicos entre otras, tienen sus agremiaciones y sus órganos de control, equilibrados, donde se preocupan por su formación, cuidado y vigilancia de su quehacer, en qué difiere este oficio?, por qué darle un trato diferente?. Somos un número considerable de administradores de propiedad horizontal en Bogotá y en todo el país, merecemos un trato digno, justo y respetuoso, así no se tenga un título universitario que lo acredite como tal, hay muchos años de experiencia y estamos seguros que son muchos más los buenos administradores, no generalicemos y dignifiquemos, construyamos en vez de destruir y demeritar lo que con tanto esfuerzo se ha construido hasta hoy.

Los gremios se hacen para tener personería jurídica, representación, voz y voto, incidencia en otros gremios y en el gobierno, regulación, control, educación, formación y un sin número de beneficios que solo son posibles si nos unimos y buscamos una misma visión, no es posible lograr metas cuando cada uno tiene sus propios objetivos, la invitación es a trabajar unidos con una sola visión y un solo objetivo, dignificar el oficio de administrar propiedad horizontal y buscar su profesionalización.

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