Soy un peligro para la sociedad

Soy un peligro para la sociedad, sí lo soy y lo reconozco, soy un peligro porque en vez de odiar a alguien busco siempre alejarme, entender mi ira, canalizar mi enojo, sanar mi alma y luego de todo volver sin odios.

Soy un peligro para la sociedad porque amo intensamente, amo todo lo que hago y lo hago con pasión, tocando almas y corazones, porque creo que existe una forma diferente de hacer las cosas, desde el amor y la pasión.

Soy un peligro para la sociedad, por que aquellas veces que he dejado que me hagan daño, las he convertido en un espacio de crecimiento interior, porque no busco que el otro venga a sanar mis heridas o que mis miedos que son abrumadores, acaben del todo con la luz que habita.

Soy un peligro para la sociedad porque amo a mis amigos, soy leal, incondicional y hago por dar mi 100%, siempre entendiendo si es mi correspondencia, porque si no soy correspondiente estaré acompañando desde el amor y desde el silencio prudente.

Soy un peligro para la sociedad porque me alejo de todo aquello y aquellos que me quitan la paz y busco ver en ellos entrenadores para mi propio crecimiento. Soy un peligro para la sociedad porque decidí cambiar mis limitaciones mentales y emocionales, por silencio y espacio, por palabras de amor y comprensión, por entender mis emociones y controlar mis acciones.

Soy un ser peligroso porque pocos me entienden, muchos me critican, a muchos les genero curiosidad, celos, envidias, porque ven solo mi cara y cuerpo bonito, creen que sonrío siempre, porque he tenido una vida fácil, creen que tan solo soy una mujer bonita y en muchos casos tonta.

Y mi peligro radica en que cuando miran más adentro de mí, se dan cuenta de que mi sonrisa se debe a que sé que la vida y la salud se pueden perder fácilmente en cualquier instante, saben que mi vida no ha sido ni tan fácil ni tan complicada, solo ha sido un camino de aprendizaje donde he aprendido que cada vida cuenta, cada alma es única, cada momento es especial. Que ser incondicional es una ventaja, que amar intensamente está bien, que ya no tengo miedo a expresar ni el amor, ni los deseos o la pasión y mucho menos mis limitaciones.

Que me permito ser yo misma, que a mis cuatro décadas he aceptado mi cuerpo, mi edad, mi intensidad, mis miedos, mis pasiones. Que al aceptar mis miedos puedo reconocer que mi vida es solo decisión mía, que me hago menos dependiente del externo y si me la sufro sé que es por mi propia cuenta, que necesito apaciguar mi mente para vivir en paz, que mi drama mental me lo creo yo, que nadie tiene que hacerme feliz y que soy tan imperfecta que ya no necesito aparentar y que si me critican lo acepto, eso también soy yo, y que a la larga nadie es perfecto, por eso no busco que nadie lo sea y cada vez que juzgo vuelvo y tomo distancia, para sentir de nuevo y no dar por culpable.

Soy un peligro para la sociedad que está esperando mi juicio, mi crítica, mis miedos y que todo ello me lleve a explotar, porque actuar desde el amor también es una decisión, tal como ser feliz y ser agradecido y en el momento que supe que la vida era efímera, decidí ser un ser imperfecto que se llena de amor para seguir su camino.

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