En un contexto en que la temporada vacacional se impone con fuerza, es ineludible que los conjuntos residenciales asuman nuevos desafíos en materia de seguridad y administración. El creciente fenómeno de los alquileres temporales, junto con la rotación acelerada de inquilinos, obliga a los administradores a replantear sus estrategias tradicionales y a apostar por la integración de soluciones tecnológicas robustas, que garanticen la protección integral de la propiedad.
Según cifras preliminares de entidades locales y datos del DANE, en 2024 el 40,3% de los hogares en Colombia se encontraban en régimen de arriendo, cifra que se traduce en la dinámica presencia de cerca de siete millones de familias. Este escenario, que también abarca a más de 120.000 viviendas ofertadas en alquiler y un negocio cercano a los 300 mil millones de pesos anuales —según la Cámara Colombiana de la Infraestructura—, demanda una revisión profunda de los métodos convencionales de vigilancia y gestión en las copropiedades.
La problemática se agrava cuando los apartamentos desocupados quedan expuestos a intrusiones y daños, mientras que el uso intensificado de zonas comunes —piscinas, salones sociales y gimnasios—, destinado a los inquilinos de corta estancia, genera conflictos con aquellos residentes que mantienen una presencia constante. Este desajuste, sumado a la baja participación en asambleas, debilita la toma de decisiones sobre aspectos fundamentales como el mantenimiento, las inversiones en seguridad y la administración integral del inmueble. Es imperativo que el administrador, en ejercicio de su responsabilidad, no se limite a procedimientos convencionales, sino que abrace un enfoque integral que conjugue la experiencia en gestión con la innovación tecnológica. La implementación de herramientas digitales especializadas se erige como el puente necesario entre la supervisión en tiempo real y la coordinación eficaz de las operaciones diarias en la copropiedad. Ejemplo claro de esta sinergia es la plataforma Properix, cuyo diseño responde a las necesidades actuales de los conjuntos residenciales. Entre sus funcionalidades destacan:
● Citofonía virtual: Permite la notificación inmediata de entradas y salidas, brindando a los propietarios la certeza de un control continuo, incluso cuando se encuentran lejos de su hogar.
● Reserva de zonas comunes: Facilita la visualización y gestión del uso de espacios compartidos, evitando conflictos y asegurando la adecuada convivencia.
● Comunicados masivos y asambleas virtuales o híbridas: Optimizan la difusión de información y fomentan la participación activa de los copropietarios, sin importar su ubicación física.
“En Properix hemos comprobado que la integración de tecnología en la administración de conjuntos residenciales, no solo reduce costos y optimiza procesos, sino que también refuerza la seguridad y mejora la calidad de vida de todos los involucrados”, puntualiza Daniel Laverde, portavoz de la plataforma. Esta declaración evidencia cómo la innovación se traduce en indicadores concretos: disminución de reclamos, mayor transparencia en el uso de espacios comunes y sobre todo, una respuesta oportuna ante cualquier eventualidad.
La transformación digital en la gestión de copropiedades, por tanto, se presenta como una herramienta estructural para enfrentar los retos propios de la temporada vacacional. No basta con adoptar soluciones que emulen procesos de mensajería o redes sociales; es necesario recurrir a sistemas que, fundamentados en principios de seguridad y eficiencia, permitan resguardar el patrimonio y fortalecer el sentido de comunidad.
En conclusión, el administrador de la Propiedad Horizontal, debe asumir el compromiso de modernizar su gestión, integrando tecnologías que faciliten el control y la coordinación de la seguridad, garantizando así que el bienestar de los residentes y la integridad de los activos se mantengan a la altura de los nuevos desafíos del mercado inmobiliario. La adecuada conjunción entre experiencia administrativa y herramientas digitales se erige, sin duda, como el camino para una convivencia más organizada, segura y resiliente en tiempos de cambio