Conveniencia de las reuniones virtuales

Las reuniones deben ser cortas. Es muy fácil que las decisiones terminen siendo poco democráticas, cuando sus participantes dejan prendido el equipo, pero no participan.

Las reuniones no presenciales virtuales- enmarcadas en los Decretos 398/20 y 176/21, así como los artículos 42 y 44 de la Ley 675/01 para propiedad horizontal, cada día tienen más fuerza, por su efectividad en el momento de tomar decisiones, la optimización del tiempo y porque sus decisiones van más encaminadas a la racionalidad, que a la emotividad; siendo estas totalmente diferentes a su organización, a las que se realizan en forma presencial. Por tal motivo, nos permitimos dar unos tips, para su éxito:

● Para darle validez deje constancia de la citación a todos los que deben asistir a la reunión.
● Elabore un orden del día y cúmplalo, éste debe estar condicionado a las necesidades de la reunión.
● Envíe toda la información antes de la reunión y procure resolver inquietudes antes de ella. En las reuniones virtuales las personas deben ir plenamente informadas para la toma de decisiones.
● Utilice una plataforma confiable y que sea de fácil acceso para todos los participantes. Es necesario romper dicha barrera tecnológica antes de la reunión.
● Elabore un protocolo para el desarrollo de la reunión.
● Quien presida la asamblea debe tener un pleno conocimiento del contenido de la reunión. Es la única manera para tener éxito en el manejo de esta y no dilatar las decisiones y conclusiones.
● Las reuniones deben ser cortas. Es muy fácil que las decisiones terminen siendo poco democráticas, cuando sus participantes dejan prendido el equipo, pero no participan. Acordémonos de la capacidad de concentración que tienen las personas.
● Así como deben ser ejecutivas las reuniones, de la misma manera deben ser sus conclusiones. Es obligatorio que las actas estén suscritas en el menor tiempo posible.
● Cumpla con todas las obligaciones legales y reglamentarias para este tipo de reuniones.
● Identifique las diferencias entre una asamblea presencial y una no presencial, para escoger la que más convenga a su organización. Después de estos dos años entrenándonos en la virtualidad, podemos concluir que no existen clases de reuniones buenas o malas; sino simplemente mal organizadas o personas que no quieren adaptarse al cambio.

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